viernes, 3 de junio de 2016

Comprarse un coche: diésel o gasolina? 5 tips desde el punto de vista femenino




El año pasado me enfrenté a una decisión: necesitaba un coche. Llevaba tres años viviendo en una ciudad diferente a la de Max, trabajaba los sábados, hacía guardias… Más o menos cada dos semanas viajaba al pueblo donde viven los padres de Max, a unos 50 minutos en coche desde mi casa en Múnich. En tren tardaba 2 horas, eso en el caso de que mi primer tren saliese a su hora. Si se retrasaba tan sólo 10 minutos no llegaba a hacer el transbordo con el regional y eso me suponía una hora más de espera a la intemperie. Una hora más perdida y en invierno a -10º no es divertido.

Decisión tomada: quiero necesito un coche. Dilema: diésel o gasolina. Puf! Menudo dilema… No sé tú, pero yo, que de coches no tengo ni idea, siempre había escuchado que los coches de gasolina gastan mucho y no son tan “buenos” como los diésel, por eso son más baratos. En mi casa siempre ha habido coches diésel (y eso que somos de Melilla, recuerdo, 12 Km cuadrados). Leí un montón de blogs (todos de tíos fuertotes que buscaban potencia y acelerar de 0 a 100 en menos de 10 segundos…). Visité unos cuantos concesionarios. Siempre la misma pregunta ¿para qué quieres tú un diésel? Y yo que ya no sabía que contestar “Pues, eh… Porque son mejores…” 

Para que no te pase como a mí, aquí tienes las cinco razones por las que comprarse un coche de gasolina (como al final hice yo!) 





Museo Mercedes en Stuttgart
  1. ¿Cuánto vas a conducir al año?  Es la pregunta del millón. Yo no tenía ni idea de cuanto iba a conducir, así que hice más o menos mis cálculos. No me acuerdo cuanto salió, pero desde luego menos de 10 mil km. Si vas a conducir menos de 15 o 16 mil km no te merece la pena comprar un diésel. No lo vas a amortizar. Si quieres un coche para la ciudad y para hacer alguna escapada, el coche de gasolina te sobra. Si no tenéis pensado hacer viajes largos con el coche, si como yo tenéis ya en casa otro coche con el que hacer los #roadtrips, con un coche de gasolina tienes más que suficiente.
  2. El motor del coche diésel necesita que el coche circule bastante por carretera para poder así “limpiar” el motor. Si no vas a hacerle kilómetros al coche tienes más probabilidades que acabes teniendo problemas con el motor.
  3. En los coches de gasolina la calefacción calienta en seguida. Esta es la razón por la que creo que siempre voy a tener un coche de gasolina si sigo viviendo a estas latitudes donde en invierno es fácil bajar de los -10. Es genial montarse en el coche, encender la calefacción (la central, la del volante y la del asiento) y en dos minutos sentir como tu cuerpo va entrando en calor.
  4. El precio de la gasolina ya no es tan alto como antes. Hace años el precio de la gasolina era mucho más elevado que el del diésel, por eso no era tan buena opción comprarse un coche de gasolina. Hoy en día siguen siendo precios un poco más altos que los del diésel, pero no mucho. A la hora de echar gasolina te ahorrarías unos dos o tres euros, pero la compra de un coche diésel te puede aumentar la factura en unos dos o tres mil euros.
  5. El coche de gasolina se cala más fácilmente. Hace 20 años a lo mejor. Mi coche trae de serie un asistente en cuestas, esto es que cuando vas a salir de una cuesta muy empinada, aunque levantes un poco más de la cuenta el embrague el coche se queda parado y no se cala para que puedas acelerar sin problemas y salir de la cuesta. El embrague y yo somos buenos amigos, no se me suelen calar los coches, pero sé que hay gente para la que esto es un punto importante.
Foto durante nuestro #roadtrip por el norte de Alemania

Con todo esto no quiero decir que los coches de gasolina sean mejores o peores, es lo que yo he podido averiguar según mi propia experiencia. Cada uno tiene sus necesidades y en función a ellas se deben valorar unas u otras opciones, en mi caso la opción de gasolina se acercaba más a lo que yo necesitaba. Es verdad que no estaba muy convencida de ello cuando me lo compré, por eso compré el coche con opción a cambiarlo en un tiempo si no estuviese contenta. Después de un año puedo decir que estoy muy contenta con la compra que hice.

¿Qué experiencia tienes tú? ¿Has comprado hace poco tu primer coche?

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