viernes, 23 de septiembre de 2016

Sobre las madres

Hay madres que ponen el listón muy alto.

No digo que mi madre sea la única pero, sin duda, es una de esas madres.

Recuerdo un día, en mi anterior trabajo, que una compañera (que era madre también) me vio unos post it muy graciosos de Chanel y me preguntó que de dónde los habías sacados.

- Me los ha enviado mi madre - fue mi respuesta.
- ¿Tu madre? ¿Desde Melilla?
- Sí, mi madre me envía paquetes de vez en cuando. Se los habían regalado, ha pensado que me gustarían y los ha incluido.
- Ah, eres hija única.
- No, somos tres.
- Bueno, pero eres la más pequeña.
- No, soy la mayor. Tengo un hermano y una hermana más pequeños que yo y los tres vivimos fuera de casa. Y con los 3 tiene estos detalles.


Sí, mi madre es muy crack. Mi madre tiene la capacidad de recordar las tonterías que nos gusta a cada uno. Mi madre aparece siempre que viene a Madrid con alguna de las cremas que uso porque seguro que se me estaba gastando (y es capaz de recordar cuál me regaló la última vez para no repetir). Mi madre trabaja, mima a su familia, mantiene amigas desde la infancia, viaja, es súper creativa y cose tan bien que podría ser modista. También es la persona más estilosa que conozco.

Así que como escribí hace más de dos años en uno de mis post favoritos de la Madre Tigre:

He amado y odiado a mi madre por partes iguales durante toda mi adolescencia. Pero el tiempo pasa y los adolescentes, gracias a Dios, crecemos. Ahora la envidio. Sí, la envidio porque jamás seré ni la mitad de genial que ella. La envidio con esa envidia sana de quién tiene y tendrá un referente para siempre.



Mamá, me has puesto el listón muy alto.

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