lunes, 31 de octubre de 2016

Lo que no te cuentan sobre vivir en otro país

Si me lo preguntas siempre te voy a animar a vivir la experiencia de vivir fuera de tu país. No hace falta que, como yo, te enamores perdidamente de un inglés, un chino o un peruano, pero seguro que son unos meses o unos años que recordarás con un cariño especial y que sin duda te darán un empujón para ver las cosas de otra manera, ser más tolerante y hacerte más fuerte.

Pero como todo los inicios no son fáciles y si estás pensando en cambiar de país por temas laborales te tienes que hacer a la idea de que, a no ser que seas bilingüe o un crack de lo tuyo, va a ser todo un reto.

Depende mucho si vienes a buscarte la vida o vienes ya con un trabajo, si conoces el idioma o quieres aprenderlo aquí, si vienes solo o con alguien a quien llorarle las penas (y te entienda de verdad) y sobretodo de las circunstancias que te encuentres cuando llegues.

Es excelente cambiar para conocer gente de otros países, incluso del tuyo propio, liberarte de prejuicios, ser más tolerante e incluso apreciar las costumbres de tu país y echarlo de menos hasta un punto que duele en el estómago.



También es verdad que es duro sentir en tus propias carnes como alguien se beneficia de ti por no manejarte en un idioma determinado y como te engañan aunque creas que lo dominas. Todos los españoles que he conocido aquí han tenido experiencias de este tipo (y todos las seguimos teniendo en mayor o menos medida) y te hacen ser más tolerantes, desde mi punto de vista, con temas que están a la orden del día como por ejemplo son los refugiados (es duro cambiar de país, imagínate esta gente que vienen de una guerra y no tienen nada. Nada.)

Maduras un poco a la fuerza, te tienes que defender estando totalmente indefenso. Todavía me acuerdo de la primera vez que tuve que ir a darme de alta en el padrón de la ciudad sin hablar nada de alemán. Te das cuenta de que eso que pensabas de que los alemanes (en mi caso) estaban super avanzados y que "todos hablan inglés" es la gran mentira y que están, para algunas cosas, mucho más retrasados que nosotros. Paola se indignó porque en casi ningún sitio le aceptaban la tarjeta de crédito, y sí, aquí no se suele pagar con MasterCard o Visa.



Puedes pensar que puedes seguir con tu ritmo de vida español; comer a las tres y cenar a las diez. Somos de los pocos países que llevamos este ritmo de vida y en la mayoría de los trabajos aquí se hace el descanso a las doce del medio día y se cena a las siete de la tarde (siendo esta la comida más fuerte del día). Cierto es que normalmente a las seis de la tarde tienes "Feierabend" y te puedes ir a casa (si no trabajas en comercio) y esto se suele respetar, no como en España. Aunque no quieras tienes o debes adaptarte a unos horarios a los que no estás acostumbrado. Yo diariamente me acoplo a lo que dicen las "reglas" en este país. Pero si un día quiero tener relax, tengo que comer sobre las dos, echarme una siestecita, merendar con chocolate y cenar poquito o nada. A lo mejor a ti no te pasa, pero yo si no lo hago así no descanso 100%.

Por otro lado, es chocante salir de casa, que nieve y que tengas que desenterrar tu coche de la nieve. El primer día piensas "qué guay", haces una foto y la subes a Instagram. El quinto día te preguntas qué haces realmente aquí y por qué tu familia está paseando en mangas de camisa por el paseo marítimo de tu ciudad. Esto lo podemos extrapolar a salir de casa e ir dirección al tren de cercanías, S-Bahn, y ver que tu línea está cancelada porque se han congelado los cables que dan electricidad al tren. Totalmente a la orden del día en invierno en una "gran" ciudad como Múnich.

Te refugias en tus amigos de "aquí" porque son los únicos que te entienden, viven lo que tú vives y te sientes identificado en prácticamente todos los ámbitos; laboral, personal, sentimental. Echáis de menos a la familia y amigos de la misma manera y se alegran por tus logros igual que tú por los suyos, porque sabes lo que cuesta llegar hasta ahí.



En cambio es encantador volver a casa y que tus amigas de siempre te dejen elegir el sitio de tapas porque llevas mucho tiempo sin ir por allí o que vayan contigo todos los días a comer "coquinas" sólo porque saben que te encantan y las echas de menos.

Es muy difícil dar el paso y llegar a afianzarse. Algunas nos quedamos para siempre y otros saben que tienen un billete de vuelta, sin fecha por ahora. Es duro, sí. Pero es la oportunidad perfecta para  hacer que lo que un día pensabas que era imposible. Te superas y conoces gente de todo el mundo que se supera contigo. Aprendes a valorar lo que tienes, te enorgulleces cada vez más de las virtudes de tu país y lo defiendes a capa y espada.



Sin duda es un tema un tanto controvertido, pero es mi experiencia y así lo sigo viviendo cinco años después :)

¿Has vivido alguna vez en el extranjero? ¿Alguna anécdota especial?


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