viernes, 7 de octubre de 2016

Un día en Verona

Verona hay que visitarlo. Hicimos noche allí tras pasar unos días en la Toscana, aunque en un principio no lo teníamos planeado. Después de estar metidos trece, sí TRECE, horas en el coche el día que llegamos, nos planteamos hacer la subida en dos días.

La idea en un primer momento fue llegar a Verona por la tarde, pasear por la ciudad y por la noche ir a la ópera. Claro que como siempre pasa, al final se tuerce la cosa.

Verona Poca&Go
Ópera de Verona



Llegamos más tarde de lo que pensamos, con un calor abrasador y encima tardamos como una hora en encontrar nuestro hotel. Al final sobre las seis de la tarde conseguimos subir rápido a la habitación, ponernos guapos e irnos directos hacia el centro para cenar algo antes de ir a la ópera.

Yo nunca había estado en Verona y me impresionó. Un casco antiguo precioso y además con mucha vida y muchísimo ambiente. Había infinidad de pequeños bares donde tomarte una copa ya desde las seis o la siete de la tarde con música y gente con mucho estilo. Además nos cruzamos con un par de tiendas de esas que tienen esas cosas que ves por Instagram y dices "¿y ésta dónde se ha comprado eso?" Pues chica! En Vernona! :)

Verona Poca&GoVerona Poca&Go



Después de tomarnos una pizza nos dirigimos hacia nuestro destino. La ópera ("Il Trovatore"). La plaza de la ópera es impresionante. Había muchísima gente y de fondo el enorme anfiteatro romano que parece en ruinas. Investigando, he encontrado que su estado se debe a un terremoto que casi destruyó por completo su anillo externo. La verdad es que le da un rollo muy real a toda la parafernalia.

Verona Poca&Go


No sé si habréis estado en una ópera al aire libre, para mí fue la primera vez y creo que si no hubiese sido por el estrés del día entero la hubiese disfrutado mucho más. Además el entorno, saber que estás en un anfiteatro que ya se usaba hace siglos. Fue una experiencia especial.

Al día siguiente nos levantamos pronto y nos fuimos a pasear por las calles de Verona. Como digo, aunque sea para un día, merece mucho la pena.

Las visitas obligadas son;
  • Puente de piedra sobre el río Adige y su torre de entrada a la ciudad. 
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  • Plaza del Erbe, es la plaza más antigua de la ciudad y el centro del casco histórico. Pasear por sus puestecillos y tomarse un café en una de sus terracitas. Un sueño.
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  • No podía faltar ir a visitar la casa de Julieta, hoy en día es todo un negocio todo lo que rodea a Romeo y Julieta, pero no puedes irte de Verona sin ver la entrada al patio de la casa lleno de pintadas de amor y los típicos candados colgados por todas partes.
Verona Poca&Go
Una de las paredes llenas de pintadas de amor en el patio de la casa de Julieta
  • Perderse por el casco antiguo. Así sin rumbo fijo. Pararte a ver las confiterías repartidas por toda la ciudad, admirar los mundialmente explotados "macarons", llegar hasta la plaza de la ópera y volver al centro por otra de las puertas de la ciudad. 
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Seguro que nos quedaron mil cosas por hacer y seguro que si vas en otra época que no sea en pleno agosto no está tan masificado. Nosotros lo disfrutamos mucho y volveremos pronto.

¿Has estado ya en Verona? ¿Alguna sugerencia para las próximas visitas?



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